Bienvenido a las Catacumbas de Roma.
En Roma existen más de sesenta catacumbas compuestas por cientos de kilómetros de galerías subterráneas, que alojan miles de tumbas.
En la actualidad sólo se encuentran abiertas al público cinco de ellas:
Las catacumbas son galerías subterráneas que fueron utilizadas como lugar de enterramiento durante varios siglos.
Los enterramientos de los ciudadanos paganos, judíos y los primeros cristianos de Roma en las catacumbas comenzaron a realizarse en el siglo II y no se verían finalizados hasta el siglo V.
La palabra catacumba, que viene a significar “al lado de la cantera”, proviene del hecho de que las primeras excavaciones para ser utilizadas como lugar de enterramiento fueron realizadas a las afueras de Roma, junto al terreno de una cantera.
Las catacumbas de Roma se mantuvieron hasta el siglo IX, cuando la iglesia retiró y colocó muchas de las reliquias.
Después de esto, las catacumbas romanas cayeron en el olvido hasta los siglos XV y XVI.
Las catacumbas mas importantes de Roma incluyen las de Praetextatus, San Sebastiano, San Calixto y las catacumbas judías de la Villa Torlonia, etc…
Las catacumbas han cautivado siempre la imaginación del público, pues se pensaba que habían servido de refugio a los cristianos en tiempos de persecución.

Sobre ellas han surgido además algunas leyendas sobre gente que se perdía en sus galerías y desaparecía para siempre sin dejar rastro.
Pero todo esto es sólo fruto de la fantasía.
Las catacumbas son simplemente cementerios subterráneos (en su gran mayoría cristianos) cuya historia es, a grandes rasgos, la siguiente:
Los romanos solían incinerar los cadáveres, pero judíos y cristianos preferían la inhumación.
Por eso, pronto se vieron faltos de espacio y comenzaron a excavar galerías subterráneas en la dócil roca de tufo del subsuelo de Roma, partiendo del pequeño terreno de la necrópolis de superficie.
Precisamente por haber sido ignoradas durante siglos, las catacumbas son hoy un testimonio intacto de la Antigüedad. Su valor es incalculable para los estudiosos, por el gran número de inscripciones, frescos y esculturas que contienen.
Los cristianos no estaban de acuerdo con la costumbre pagana de incinerar los cuerpos de sus fallecidos por lo que, para solucionar los problemas debidos a la falta de espacio y al alto coste de la tierra, decidieron crear estos vastos cementerios bajo tierra.
Las catacumbas poseen infinidad de galerías subterráneas que forman auténticos laberintos de varios kilómetros, a lo largo de los cuáles se excavaron varias filas de nichos rectangulares.
Los cadáveres envueltos en una sábana se colocaban en los nichos, que posteriormente se cerraban con lápidas de mármol y, de forma más común, con barro cocido.
Posteriormente se grababa el nombre del difunto sobre la tapa, acompañado por un símbolo cristiano.
La ley romana de la época prohibía que se diera sepultura a los difuntos en el interior de la ciudad, por lo que todas las catacumbas se situaron en el exterior de los muros.
Estos lugares apartados y ocultos bajo tierra constituían el refugio perfecto en el que los cristianos podían dar sepultura a los suyos, utilizando de un modo libre los símbolos cristianos.
Con la firma del Edicto de Milán, en el año 313, cesó la persecución a los cristianos, por lo que pudieron comenzar a construir iglesias y adquirir terreno sin temor a que les fuera confiscado.
A pesar de esto continuaron utilizando las catacumbas como cementerios hasta el siglo V.
Durante la invasión de los bárbaros en Italia en el siglo VIII, muchas catacumbas sufrieron continuos saqueos, por lo que los Papas hicieron trasladar las reliquias que aún conservaban hasta las iglesias de la ciudad.
Después de los traslados algunas catacumbas fueron abandonadas por completo y quedaron en el olvido durante varios siglos.
Las catacumbas de Roma conforman una visita muy especial en la que se pueden ver los restos funerarios de algunos enterramientos realizados muchos siglos atrás.
Resulta interesante recorrer los oscuros y húmedos pasillos en los que se pueden ver, además de los nichos, algunas inscripciones con los nombres de las personas que los ocupaban.
Debido a la alta mortalidad infantil de la época, se pueden observar una gran cantidad de espacios preparados para los más pequeños, además de algunas fosas de mayor tamaño en las que se daba sepultura a toda la familia.
Durante el recorrido, un guía especializado en el tema narra a los visitantes diferentes datos de interés relativos a las catacumbas y la época en la que se utilizaron.
Para visitar las catacumbas tenéis varias opciones:
Las visitas guiadas son en español y van incluidas en el precio de la entrada.
Debes tener en cuenta también que cada catacumba cierra un día distinto de la semana y un mes diferente del año.
Pero los precios y los horario de apertura son comunes a todas ellas:
TIEMPO APROXIMADO EN LAS CATACUMBAS DE ROMA 30-40 minutos
Lugares próximos Termas de Caracalla (3.2 km), Basílica de San Juan de Letrán (3.3 km)Basílica de San Pablo Extramuros (3.4 km)Basílica de San Clemente (3.9 km) Circo Máximo de Roma (4.2 km)
Información práctica general sobre todas ellas
En la web oficial del Vaticano
Cerradas:Los martes, 1 enero y 25 dic. Cierre anual: de mediados de diciembre a mediados de enero

Son las catacumbas más extensas de Roma. Surgen a partir de la propiedad de Flavia Domitila, una noble romana emparentada con el emperador Domiciano (final siglo I), desterrada por él a una isla hasta su muerte por su condición de cristiana. Uno de los puntos más impresionantes de la visita es la basílica semi-subterránea de los mártires Nereo y Aquileo, construida en el siglo IV.
Cerradas:
Los martes, 1 enero y 25 dic. Cierre anual: de mediados de diciembre a mediados de enero
Las catacumbas de Praetextatus se construyeron ya en el siglo II. Originalmente fueron construidos por una familia aristocrática romana, destinados a su uso. Estas catacumbas finalmente se convirtieron en la elección de entierro de muchas figuras romanas aristocráticas y paganas. Por ejemplo, el emperador Balbinus (238 d. C.) fue enterrado aquí. Posteriormente, en el siglo IV, los cristianos lo utilizaron para enterrar a sus mártires, como San Janvier, San Felicissimus y San Agapito (segunda mitad del siglo IV).
Se puede acceder a la Catacumba de Praetextatus a lo largo de la Via Appia en Roma. Al ingresar al sitio, uno encontrará un gran cementerio con dos escaleras que conducen bajo tierra. El tema de las pinturas murales es muy típico del arte cristiano de principios del siglo III. Es bastante notable el uso de marcos rojos y verdes alrededor de la imagen central, así como los motivos populares de las cuatro estaciones, el cielo y la tierra ubicados en el fondo. Las escenas en las pinturas son historias y eventos del Nuevo Testamento. Lamentablemente, solo existen unas pocas pinturas y pueden reconocerse como la resurrección de Lázaro, la curación de la mujer con un problema de sangre y Jesús con la mujer samaritana en el pozo. Quizás la imagen más inusual es la de Cristo con la corona de espinas. Es negativo y violento y se aleja del motivo cristiano típico de la redención, y vale la pena señalarlo.
Las catacumbas judías de la Villa de Torlonia fueron descubiertas en 1918 por accidente. En el interior hay una serie de epitafios del siglo II y III (inscripciones que honran a los muertos) y símbolos clásicos de la religión judía y también motivos grecorromanos que incluyen delfines, vides, tridentes, Menorahs, Shofars y Ethrogs. Desafortunadamente, las catacumbas están cerradas al público debido a la inestabilidad de la estructura y al gas tóxico. El uso del entierro cristiano en forma de catacumbas cesó en el siglo V, pero la memoria de las catacumbas se mantuvo viva gracias a los cultos de los mártires en los que muchos viajaron desde lejos a los santuarios y basílicas para reverenciar las reliquias asustadas que se guardaban allí.
Clima
Comer
Dormir
Comprar
Consejos
Niños
Lgtbiq+
Discapacidad
Salud
Leyes
Llegar
Moverte
Costumbres
Que Ver
Excursiones
Rutas
Noches
Actividades
Eventos
FREE

Sugerir Edicion