Bienvenido a la Capilla Sixtina del Vaticano, es la capilla principal del palacio apostĂłlico del Vaticano y uno de los tesoros culturales y artĂsticos mĂĄs famosos del mundo. La Capilla Sixtina es sinĂłnimo de Miguel Ăngel. El gran artista dedicĂł casi 10 años de su vida a realizar las pinturas que recubren la bĂłveda y la pared del fondo encima del altar, obras de arte absolutas, queridas y celebradas en todo el mundo.
âSin haber visto la Capilla Sixtina, uno no puede formarse una idea apreciable de lo que el ser humano es capaz de lograrâ. Â
Johann Wolfgang von Goethe
Se construyĂł entre 1475 y 1481 durante el papado de Sixto IV della Rovere, y es conocida por ser el lugar donde se celebra el cĂłnclave y otras ceremonias oficiales del Papa, y por sus famosos frescos de Miguel Ăngel. Las paredes de la capilla estĂĄn decoradas con frescos de algunos de los mĂĄs grandes artistas italianos del siglo XV, y es considerada quizĂĄs la mĂĄs completa y importante de la «teologĂa visual», a la que se ha llamado Biblia pauperum. TambiĂ©n hay Capillas Sixtinas en la basĂlica de Santa Maria Maggiore en Roma y en la catedral de Savona.
La Capilla Sixtina, que alberga dos de las obras de arte mĂĄs famosas del mundo -los frescos del techo de Miguel Ăngel (1508-12) y su Giudizio Universale (Juicio Final; 1536-41)-, es la parte de los Museos Vaticanos que todo el mundo quiere ver, y en un dĂa de gran afluencia de pĂșblico puede llegar a compartirla con hasta 2.000 personas. El diseño del techo de Miguel Ăngel, que se ve mejor desde la entrada principal de la capilla en la pared mĂĄs oriental, cubre toda la superficie de 800 metros cuadrados.
Con elementos arquitectĂłnicos pintados y un elenco de coloridos personajes bĂblicos, se centra en nueve paneles que representan historias del libro del GĂ©nesis. Estos paneles pueden dividirse a su vez en tres grupos, que ilustran el origen del hombre, del universo y del mal. Si se mira desde la pared este, el primer panel es la Embriaguez de NoĂ©, seguido del Diluvio y el Sacrificio de NoĂ©. A continuaciĂłn, el Pecado Original y el Destierro del JardĂn del EdĂ©n, que representa a AdĂĄn y Eva tras aceptar el fruto prohibido de SatanĂĄs, representado por una serpiente con cuerpo de mujer enroscada alrededor de un ĂĄrbol.
A la creaciĂłn de Eva le sigue la creaciĂłn de AdĂĄn. Ăsta, una de las imĂĄgenes mĂĄs famosas del arte occidental, muestra a un Dios con barba que señala con su dedo a AdĂĄn, dĂĄndole asĂ vida. Completan la secuencia la SeparaciĂłn de la Tierra y el Mar; la CreaciĂłn del Sol, la Luna y las Plantas; y la SeparaciĂłn de la Luz y las Tinieblas, en la que aparece un Dios temible que se extiende para tocar el sol. Alrededor de los paneles centrales hay 20 desnudos masculinos atlĂ©ticos, conocidos como ignudi.
Enfrente, en la pared oeste, se encuentra el hipnĂłtico Giudizio Universale de Miguel Ăngel, que muestra a Cristo -en el centro, cerca de la parte superior- dictando sentencia sobre las almas de los muertos mientras son arrancadas de sus tumbas para enfrentarse a Ă©l. Los salvados se quedan en el cielo (arriba a la derecha), los condenados son enviados a enfrentarse a los demonios en el infierno (abajo a la derecha).
Cerca de la parte inferior, a la derecha, verĂĄs a un hombre con orejas de burro y una serpiente enroscada. Se trata de Biagio de Cesena, el maestro de ceremonias papal, que fue un feroz crĂtico de la composiciĂłn de Miguel Ăngel. Otra figura famosa es la de San BartolomĂ©, justo debajo de Cristo, sosteniendo su propia piel desollada. Se dice que el rostro en la piel es un autorretrato de Miguel Ăngel, su mirada angustiada refleja la fe atormentada del artista.
Las paredes de la capilla tambiĂ©n cuentan con magnĂficos frescos, pintados en 1481-82 por un gran equipo de artistas renacentistas, entre los que se encuentran Botticelli, Ghirlandaio, Pinturicchio, Perugino y Luca Signorelli, representan acontecimientos de la vida de MoisĂ©s (a la izquierda mirando al Giudizio Universale) y de Cristo (a la derecha). Destacan las Tentaciones de Cristo de Botticelli y la Entrega de las llaves de Perugino.
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El espléndido conjunto querido por Sisto IV estuvo también en las décadas siguientes en el centro de los intereses de los papas, con intervenciones que constituyen påginas fundamentales del arte del alto Renacimiento.
En la primavera de 1504, la particularidad del terreno sobre el que se asienta la capilla provocĂł probablemente una inclinaciĂłn del muro sur que, tras el asentamiento, dejĂł una amplia y amenazadora grieta en el techo, que obligĂł a suspender todas las funciones en la capilla como medida de precauciĂłn.
Julius II della Rovere
Julius II della Rovere hizo restaurar la bĂłveda con cadenas, tanto sobre la bĂłveda principal como en las salas inferiores, por lo que solo se puede volver a utilizar despuĂ©s de mediados de octubre. La grieta larga, que se descubriĂł a partir de la esquina noreste, fue tapada con la inserciĂłn de nuevos ladrillos, quizĂĄs en el verano de 1504. La decoraciĂłn de la bĂłveda de Piermatteo d’Amelia quedĂł asĂ irreparablemente dañada.
La idea de hacer que Miguel Ăngel Buonarroti rehaga la decoraciĂłn de la bĂłveda debiĂł haber llegado al Papa Julio II en abril de 1506, como lo demuestra una carta enviada al mismo Miguel Ăngel por el maestro de obras florentino Piero Rosselli, quien habĂa escuchado la noticia del Papa. La precipitada huida de Roma de Miguel Ăngel, debido a las intrigas que habĂan bloqueado su grandioso proyecto del «Entierro» del Papa, suspendiĂł el proyecto hasta la reconciliaciĂłn con el Papa, que tuvo lugar en 1507.
En 1508, por tanto, el artista volviĂł a Roma y firmĂł el contrato; el trabajo se completĂł el 31 de octubre de 1512. La decoraciĂłn de la bĂłveda encontrĂł numerosas dificultades, todas ellas superadas brillantemente por el artista y sus colaboradores. Para poder llegar al techo, Miguel Ăngel necesitaba una estructura de soporte; la primera idea vino de bramante, que querĂa construir un andamio especial para Ă©l, suspendido en el aire por medio de cuerdas. Pero Miguel Ăngel temĂa que esta soluciĂłn dejarĂa agujeros en el techo cuando terminara el trabajo, por lo que construyĂł su propio andamio, una plataforma de madera simple sobre soportes hechos de agujeros en las paredes cerca de las ventanas. Este andamio se organizĂł en escalones para permitir un fĂĄcil trabajo en cada parte de la bĂłveda. La primera capa de yeso que se extendiĂł sobre la bĂłveda empezĂł a enmohecerse porque estaba demasiado hĂșmeda. Miguel Ăngel tuvo que quitarlo y empezar de nuevo, pero probĂł un nuevo brebaje creado por uno de sus asistentes, Jacopo l’Indaco . Esto no solo resistiĂł el moho, sino que tambiĂ©n permitiĂł que el yeso se secara mĂĄs rĂĄpido.
El proyecto para la decoraciĂłn de la bĂłveda fue muy ambicioso y se dividiĂł en dos partes. La primera parte era una serie de nueve cuadros que se colgarĂan en las bĂłvedas de las naves laterales. Estos cuadros representaban escenas de la Biblia relacionadas con la creaciĂłn y el diluvio. La segunda parte era una serie de diez cuadros que se colgarĂan en la bĂłveda principal, representando escenas de la Biblia relacionadas con la vida de JesĂșs y MarĂa. Los cuadros de la bĂłveda principal estaban dispuestos en una secuencia lĂłgica, comenzando en el centro y luego moviĂ©ndose hacia los extremos.
Miguel Ăngel comenzĂł el proyecto pintando un esbozo en la bĂłveda, que luego fue rellenado con colores por sus ayudantes. Cada cuadro tomĂł alrededor de cuatro meses para completarse. Al final del proyecto, Miguel Ăngel habĂa pintado un total de 3.500 metros cuadrados de yeso en la bĂłveda de la Capilla Sixtina.
LEON X
MĂĄs tarde, incluso LeĂłn X quiso vincular su nombre al incomparable prestigio de la Capilla Sixtina, hasta entonces patrocinada por los papas de la familia Della Rovere. Entonces decidiĂł donar una serie de preciosos tapices tejidos en Bruselas a partir de un diseño de Raffaello Sanzio a finales de 1514. Los tapices, tejidos en el taller de Pieter van Aelst, muestran las Historias de San Pedro y San Pablo, cuyos temas habĂan correspondencias precisas con los paneles pintados al fresco en el registro central. Estos tapices, que cubrĂan el espacio destinado al Papa ya los religiosos separados por la barrera de mĂĄrmol, se utilizaban en festividades solemnes y podĂan leerse, como los relatos anteriores, desde la pared del altar.
A travĂ©s de la celebraciĂłn de los dos primeros «arquitectos de la Iglesia», Pedro y Pablo, apĂłstoles respectivamente de los judĂos y de los «gentiles», se reafirmĂł el vĂnculo con el pontĂfice reinante, su heredero.
Cuando los primeros siete tapices llegaron de Flandes y fueron colocados el 26 de diciembre de 1519, el maestro de ceremonias Paris de Grassis anotó: «tota cappella stupefacta est in aspectu illorum».
Nuevo Daño
En los años siguientes, otros asentamientos del terreno provocaron nuevos daños debido a la mala estabilidad de los cimientos, como el derrumbe del arquitrabe del portal el dĂa de Navidad de 1522, en el que muriĂł un guardia suizo junto a Adriano VI que entraba en la capilla.
Durante el cónclave de 1523 se abrieron nuevas y preocupantes grietas, que requirieron la intervención urgente de Antonio da Sangallo [poco claro] quien, llamado por los preocupados cardenales, verificó la estabilidad del edificio. Posteriormente, fueron necesarias nuevas intervenciones en los cimientos del muro oriental, que dañaron irremediablemente los dos frescos que concluyen las Historias de Cristo y Moisés. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XVI, las dos escenas tuvieron que ser repintadas por Hendrick van de Broeck y Matteo da Lecce, sin duda las intervenciones pictóricas mås débiles de toda la decoración.

Clemente VII y Paolo III
Finalmente, la Ășltima gran decoraciĂłn de la capilla fue encargada por Clemente VII, quien encargĂł, nuevamente a Miguel Ăngel, el enorme fresco del Juicio Final (1536-1541), pintado en gran parte en la Ă©poca de Pablo III Farnesio, quien tambiĂ©n representĂł el primer IntervenciĂłn «destructiva» en la historia de la Capilla, desvirtuando el marco espacial e iconogrĂĄfico original, que habĂa surgido en las aportaciones anteriores hasta entonces sustancialmente coordinadas.
La primera menciĂłn de la intenciĂłn del pontĂfice se encuentra en una carta de Sebastiano del Piombo a Miguel Ăngel, fechada el 17 de julio de 1533, en la que le invitaba a regresar a Roma. A pesar de las resistencias iniciales de Miguel Ăngel, en 1533 fueron vencidas, y en 1534 abandonĂł Florencia definitivamente, tambiĂ©n por su intolerancia hacia el nuevo duque Alessandro, asĂ como por su creciente desafecciĂłn hacia las obras florentinas que ahora se arrastraban cada vez mĂĄs cansinamente.
El Juicio Final fue objeto de una fuerte disputa entre el cardenal Carafa y Miguel Ăngel: el artista fue acusado de inmoralidad y obscenidad intolerable, por haber pintado figuras desnudas, con los genitales a la vista, dentro de la iglesia mĂĄs importante de la cristiandad, por lo tanto una censura La campaña (conocida como la «campaña de la hoja de parra») fue organizada por Carafa y Monseñor Sernini (Embajador de Mantua) para retirar los frescos. Giorgio Vasari cuenta que, cuando el maestro de ceremonias del Papa, Biagio da Cesena, acusĂł la obra de Miguel Ăngel apostrofĂĄndola como mĂĄs adecuada para un baño termal que para una capilla, Miguel Ăngel representĂł sus rasgos en la figura de Minos, juez del inframundo; cuando Biagio da Cesena se quejĂł de esto al Papa, el pontĂfice respondiĂł que su jurisdicciĂłn no se aplicaba al infierno, y asĂ quedĂł el retrato. SegĂșn otros estudiosos, sin embargo, el personaje caricaturizado en Minos serĂa Pierluigi Farnese, hijo del Papa Pablo III, conocido en Roma por ser un sodomita violento y por haber abusado sexualmente de un joven clĂ©rigo, causĂĄndole la muerte.
AsĂ, Daniele da Volterra, aprendiz de Miguel Ăngel, pintĂł toda una serie de ropajes y taparrabos llamados «braghe», que le valieron el apodo de «Braghettone».
Los siguientes siglos
Cuando Mahatma Gandhi visitĂł la Capilla Sixtina en 1931, su atenciĂłn se centrĂł, mĂĄs que en los frescos de Miguel Ăngel, en el Crucifijo del altar de la capilla. En torno a ese Crucifijo -que representa a un JesĂșs muy delgado, resignado y sufriente, muy diferente del corpulento y fuerte JesĂșs del Juicio Final- Gandhi se demorĂł varios minutos, exclamando finalmente: «Uno no puede evitar las lĂĄgrimas».
Los frescos que Miguel Ăngel realizĂł en la Capilla Sixtina, y en particular los de la bĂłveda y los lunetos que la acompañan, han sufrido una serie de restauraciones a lo largo de los siglos, la mĂĄs reciente de las cuales tuvo lugar entre 1980 y 1994. Esta Ășltima provocĂł asombro entre estudiosos y amantes del arte cuando salieron a la luz colores y detalles que la pĂĄtina oscura habĂa ocultado durante siglos. Particularmente controvertida fue la elecciĂłn a adoptar para la eliminaciĂłn o no de los «pantalones» de Daniele da Volterra. Se decidiĂł quitar la mayor parte de los taparrabos excepto los de las figuras principales, que ahora han entrado en el imaginario colectivo, como el de la figura de Daniel; sin embargo, una copia fiel y sin censura del original, de Marcello Venusti, se encuentra hoy en el Museo Capodimonte de NĂĄpoles.

A lo largo de la historia, la Capilla Sixtina ha sido objeto de varias renovaciones y restauraciones. En 1512, Miguel Ăngel completĂł la decoraciĂłn de la bĂłveda y en 1541 completĂł los frescos de la pared trasera. En 1823, fue restaurada por el Papa PĂo VII y en 1980 fue restaurada de nuevo por el Papa Juan Pablo II.
En la actualidad, la Capilla Sixtina es el sitio de numerosas ceremonias papales y es el lugar para la elecciĂłn de nuevos papas. TambiĂ©n es una de las atracciones turĂsticas mĂĄs populares del Vaticano y atrae a mĂĄs de 5 millones de visitantes al año. Contiene mĂșltiples frescos y pinturas, muchos de los cuales fueron pintados por Miguel Ăngel, incluido el mĂĄs famoso, la CreaciĂłn de AdĂĄn.
La Capilla Sixtina es uno de los tesoros culturales y artĂsticos mĂĄs famosos de la Ciudad del Vaticano y forma parte del itinerario de los Museos Vaticanos. Es considerada una de las mĂĄs importantes capillas de la cristiandad y sigue siendo un lugar de gran importancia religiosa y cultural en el mundo.
La Capilla Sixtina es una obra maestra cultural y artĂstica de renombre mundial. Ha sido un lugar de importancia religiosa y polĂtica durante siglos, y el legado artĂstico y cultural que ha dejado seguirĂĄ siendo apreciado y admirado por visitantes de todo el mundo durante muchos años.

La Capilla Sixtina se encuentra cerca de la BasĂlica de San Pedro, en el interior del itinerario de los Museos Vaticanos y se accede por la imponente Sala Regia. Nace entre 1477 y 1480 gracias a la reestructuraciĂłn de la antigua Capilla Magna, toma el nombre del Papa Sixto IV que comisionĂł las primeras obras.
Inagurada el 15 de agosto de 1483, la Capilla Sixtina ademĂĄs de contener obras de inestimable valor, es famosa en todo el mundo por ser la sede oficial del CĂłnclave, o sea, la sala en la cual los cardinales se reunen para elegir al nuevo Papa. El interior de la capilla estĂĄ compuesto por una nave individual con una bĂłveda de cañón rebajada con penachos y una luneta encima de cada una de las veinte ventanas. Una curiosidad: parece que las dimensiones de la capilla son las mismas de las del Templo de SalomĂłn en JerusalĂ©n segĂșn el Antiguo Testamento.
Una vez dentro, lo que mĂĄs llama la atenciĂłn son las maravillosas pinturas que recubren la bĂłveda, entre las cuales descata en el centro âLa CreaciĂłn de AdĂĄn â de Miguel Angel y el inmenso âJuicio Finalâ tambiĂ©n de Miguel Angel que recubre la pared del altar. Pero en el interior de la capilla no sĂłlo se encuentran las obras maestras de Miguel Ăngel sino tambiĂ©n obras de artistas del calibre de Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio, Cosimo Rosselli entre otros.
En 1483, el Papa Julio II, nieto de Sixto IV, no satisfecho por el cielo estrellado que decoraba la bĂłveda, llama al joven Miguel Ăngel. El artista, que nunca se habĂa sentido a gusto con la pintura y que no habĂa experimentado la tĂ©cnica del fresco, al principio rechaza el encargo, recalcando que Ă©l es escultor. Al final, gana la perseverancia de Julio II y Miguel Ăngel empieza a pintar la bĂłveda y las lunetas en la parte superior de las paredes.

Las obras duran ÂĄ4 largos años!, desde 1508 hasta 1512. Años durante los cuales Miguel Ăngel se enfrenta a innumerables dificultades y pone seriamente en riesgo su salud. La dificultad mayor es llegar hasta el techo y, por eso, el artista llega a construirse un andamiaje de madera compuesto por diversos escalones. A causa de la pintura que gotea en los ojos mientras pinta, Miguel Ăngel corre el peligro de cegarse y, a causa de la incĂłmoda posiciĂłn sufre problemas con el cuello, que le causan una serie de repercusiones en las cervicales.
Otros elementos empeoraban la situaciĂłn, como la relaciĂłn conflictiva con Julio II, hombre de carĂĄcter difĂcil pero de grandes habilidades de persuasiĂłn, y el hecho de tener que adelantar de su bolsillo gran parte de los gastos para los materiales.
El 1 de noviembre de 1512 Miguel Ăngel completa finalmente los frescos de las vueltas y la Capilla Sixtina se muestra al pĂșblico. La obra es simplemente maravillosa: en los nueve recuadros centrales estĂĄn representadas las Historias del GĂ©nesis, entre los cueles se encuentra la cĂ©lebre âCreaciĂłn de AdĂĄnâ; a los lados hay potentes figuras de Ignudi (desnudos) que sostienen medallones, dentro de los cuales estĂĄn representadas las Escenas del Libro del Rey, en los espacios entre las enjutas se distinguen las cinco Sibilas y los siete Profetas, y para acabar, en los pechinas angulares algunos de los Episodios de SalvaciĂłn sacados del Antiguo Testamento.
A los largo de la bĂłveda estĂĄn representados elementos arquitectĂłnicos a los que la ilusiĂłn de perspectiva confiere un realismo desconcertante. Los frescos se caracterizan por colores encendidos y tornasolados, distribuidos con gran libertad de combinaciones. AdemĂĄs, la lĂnea neta de contorno de los personajes y la anatomĂa de los cuerpos, hace parecer que los personajes salen hacia quien los mira, como si fueran autĂ©nticas esculturas.
La escena mĂĄs famosa en los grandes recuadros de la bĂłveda es la CreaciĂłn de AdĂĄn. A la derecha notamos a DiĂłs Padre en el aire, sostenido por numerosos ĂĄngeles y rodeado por un una capa violĂĄcea que se infla con el viento, creando una forma parecida a un cerebro, sĂmbolo de la sabidurĂa y racionalidad.

A la izquierda, AdĂĄn, tumbado, se alza atraĂdo por la potencia vital que se libera de la mano derecha de DiĂłs. Los dos no se tocan, sĂłlo sus dedos se rozan, en el centro de la composiciĂłn, recortĂĄndose sobre un cielo clarĂsimo.
En 1533, treinta años despuĂ©s, el Papa Clemente VII llamĂł de nuevo a Miguel Ăngel, esta vez para encargarle la realizaciĂłn del Juicio Universal, modificando las paredes de encima del altar, que albergaban frescos del siglo XV de gran valor, como la Virgen AsunciĂłn entre los ApĂłstoles y algunos episodios de las historias de MoisĂ©s y del Cristo de Perugino. Se trata de la primera intervenciĂłn destructiva en la historia del arte.
Miguel Ăngel se pones manos a la obra en 1536 y finaliza el fresco cinco años despuĂ©s. La obra, no hace falta decirlo, es una ÂĄabsoluta obra maestra!
Todo el fresco se estructura de modo tal que se desarrolla alrededor de la figura de Cristo, que ocupa totalmente la escena. Miguel Ăngel, en el Juicio Universal elimina cualquier referencia espacial y ambiental: el fondo profundo es azul y los Ășnicos elementos de apoyo para los varios personajes son las nubes en una dimensiĂłn abstracta y atemporal.
El Juicio Universal de Miguel Ăngel recogiĂł en seguida muchos elogios, pero tambiĂ©n feroces crĂticas, a causa de las numerosas figuras representadas completamente desnudas consideradas obscenas.

En 1564, se encargĂł a Daniele da Volterra cubrir las figuras consideradas vulgares con vestimentas, ganĂĄndose el sobrenombre de âbraghettoneâ. Las vestimentas se eliminaron parcialmente en las Ășltimas intervenciones de restauraciĂłn.
En el Juicio Universal, Miguel Ăngel, encuentra el tiempo para darse alguna que otra satisfacciĂłn con respecto a sus detractores. La figura de Minos, retratado con orejas de asno y una serpiente que le muerde los genitales, es en realidad Biagio da Cesena, maestro de ceremonias papal que tildĂł la Capilla Sixtina como âdigna de una tabernaâ.
AdemĂĄs, el artista florentino se autoretrató en la piel despellejada viva regida en mano por un San Bartolomeo con el rostro de Pietro lâAretino, que habĂa definido pĂșblicamente el Juicio Universal como âvulgarâ.

Durante las ceremonias importantes, la parte inferior de las paredes laterales, pintadas al fresco con falsos cortinajes, se cubrĂa con una serie de diez tapices, realizados por fabricantes flamencos a partir de diseños de Rafael. Reproducen hechos de los relatos de los principes apostolorum Pedro y Pablo, tomados de los Evangelios y de los Hechos de los ApĂłstoles. Debajo de las Historias de Cristo habĂa cuatro tapices con Historias de San Pedro que comenzaban con la pesca milagrosa; por otro lado, bajo las Historias de MoisĂ©s, habĂa seis Historias de San Pablo, comenzando desde el Martirio de San Esteban hasta la PredicaciĂłn de San Pablo a los Atenienses, colocadas mĂĄs allĂĄ de la puerta. Rafael, consciente de la comparaciĂłn con Miguel Ăngel, fijĂł los dibujos en ese «estilo trĂĄgico» inaugurado con el Incendio del Borgo, simplificando los esquemas y enfatizando la gestualidad y la mĂmica de los personajes, para hacerlos mĂĄs elocuentes y «universales». Siete de las caricaturas originales de Raphael nos han llegado y ahora se conservan en el Victoria and Albert Museum de Londres. Los tapices propiamente dichos se encuentran en la Pinacoteca Vaticana, donde se exhiben en la Sala VIII. De los mismos dibujos de Rafael o de copias de los mismos se han extraĂdo varias rĂ©plicas de los tapices de la Capilla Sixtina, hasta la fecha distribuidas en diversas localidades italianas como Mantua y Loreto.
En el interior de la Capilla Sixtina hay un Ăłrgano de tubos , situado en el ĂĄngulo derecho de la contrafachada. El instrumento fue inaugurado el 14 de diciembre de 2002 con un concierto del organista Gianluca Libertucci en presencia de varias autoridades vaticanas , como el cardenal Angelo Sodano y monseñor Piero Marini , asĂ como Hermann Mathis, director de Mathis Orgelbau, la compañĂa de Ăłrganos. que construyĂł. El Ăłrgano tiene dos teclados de 56 teclas cada uno y una pedalera de 30 teclas y es completamente mecĂĄnico.
ÂĄEste artĂculo termina aquĂ! Ahora os toca a vosotros ir a ver en persona la gran obra realizada por el genio florentino para comprender completamente su extraordinaria belleza.
Lunes â SĂĄbado: entrada de 9:00 a 16:00 | cierre a las 18:00 (salida de las salas media hora antes del cierre)
DĂas de cierre: Domingo, excepto el Ășltimo de cada mes (con entrada gratuita de 9:00-12:30 y cierre a las 14:00), siempre que no coincida con la Santa Pascua, los dĂas 8, 25 y 26 de diciembre, el 1 y 6 de enero, el 11 de febrero, el 19 de marzo, los dĂas 5 y 6 de abril, el 1 de mayo, el 29 de junio y el 15 de agosto.Â
La Capilla Sixtina se encuentra dentro del recorrido de visita de los Museos Vaticanos.
Otras atracciones en el ĂĄrea Si decide visitar la Capilla Sixtina, tambiĂ©n puede explorar otros lugares increĂbles en Roma. El PanteĂłn, el Coliseo y la Fontana de Trevi son solo algunas de las grandes atracciones cerca de la Capilla Sixtina.
Aparte de Miguel Ăngel, la Capilla Sixtina fue decorada por grandes artistas como Pietro Perugino, Sandro Botticelli y Domenico Ghirlandaio.
En las paredes este y laterales, puedes encontrar 12 grandes frescos que representan la vida de Jesucristo y los apĂłstoles.
El techo de la Capilla Sixtina estĂĄ compuesto por nueve escenas diferentes.
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