CATACUMBAS DE LOS CAPUCHINOS

CATACUMBAS DE LOS CAPUCHINOS

Piazza Cappuccini 1, Palermo.

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Catacumbas
momias de las catacumbas de los capuchinos de palermo

Bienvenido a las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, Sicilia. Situadas en los sĂłtanos del Convento de Palermo que los monjes capuchinos tienen, en Via Cappuccini, a las afueras de Palermo. Este cementerio bajo tierra es una de las visitas turĂ­sticas mĂĄs raras, morbosa, de la ciudad, pero son fascinantes para visitar, y donde podrĂĄs observar las cerca de 8000 momias de Palermo.

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo consisten en largos tĂșneles comunicantes excavados en la toba, que cubren una superficie de unos 300 metros cuadrados. En estas salas se conservan unos 8.000 esqueletos y cuerpos momificados, lo que convierte a las Catacumbas de Palermo en la mayor y mĂĄs extraordinaria colecciĂłn de momias del mundo.

El estado en el que se conservan la gran cantidad de cadĂĄveres y momias que hay, hacen del cementerio del Convento de los Frailes Capuchinos, uno de los lugares mĂĄs impresionantes para visitar en el mundo. Un espectĂĄculo macabro que destaca los usos, costumbres y tradiciones de hombres y mujeres de la sociedad de la ciudad de Palermo que viviĂł del siglo XVII al XIX. Vemos que hace mĂĄs de un siglo las catacumbas ceremoniales de Palermo atrajeron a visitantes de todo el mundo intrigados por su contenido macabro y su colecciĂłn de cadĂĄveres momificados. 

Los cadĂĄveres se enfrentan a la muerte de pie en nichos blancos, con ropas notablemente conservadas durante siglos y con carteles con sus nombres, apellidos y fecha de fallecimiento. SegĂșn la leyenda, entre estos cuerpos se encuentra el del Conde de Cagliostro, que fue buscado sin Ă©xito por NapoleĂłn cuando visitĂł el convento.

Momia de Rosalia Lombardo monasterio de los capuchinos en Palermo

Un patrimonio cultural Ășnico que, a lo largo de muchos siglos de historia, ha atraĂ­do y fascinado a curiosos de todo el mundo, entre ellos numerosos intelectuales, poetas y escritores como Alexandre Dumas, Mario Praz, Guy de Maupassant, Fanny Lewald o Carlo Levi. Es un lugar tan evocador que ni siquiera Ippolito Pindemonte se quedĂł insensible. VisitĂł las catacumbas de los Capuchinos el 2 de noviembre de 1777 y las elogiĂł en los versos de su «Sepolcri»:

«Morte guarda li e in tema par’aver falli i colpi».

La ciudad, agradecida y alabada por el ilustre poeta, bautizó con el nombre de Pindemonte la carretera que lleva a la iglesia de Santa Maria della Pace y, después, al cementerio.

Como llegar a  Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo

Llegar a las catacumbas en transporte pĂșblico

Desde la EstaciĂłn Central en autobĂșs
AutobĂșs 109 o 318 hasta Piazza Indipendenza.
Desde Piazza Indipendenza, continĂșe con el autobĂșs 327 o a pie por via Cappuccini (15 minutos). En el primer cruce, gire a la derecha en via Pindemonte. Siga hasta Piazza Cappuccini, donde se encuentran la Iglesia de Santa Maria della Pace y las Catacumbas.

Desde la estaciĂłn central en metro
BĂĄjese en la parada Palazzo Reale-Orleans. ContinĂșe a pie hacia Palazzo dei Normanni (o Palazzo Reale) y cruce la Piazza Indipendenza. Finalmente, tome via Cappuccini y tome la primera a la derecha, Corso Calatafimi. Siga hasta Piazza Cappuccini, donde se encuentran la Iglesia de Santa Maria della Pace y las Catacumbas.

Desde fuera de Palermo
Salga de la autopista en Corso Catalafimi. Siga toda la carretera y, al llegar al primer semĂĄforo, gire a la izquierda en Via Pindemonte. Siga hasta Piazza Cappuccini, donde se encuentran la Iglesia de Santa Maria della Pace y las Catacumbas.
La plaza también sirve como estacionamiento.

Horario de apertura de Las Catacumbas de los Capuchinos

EstĂĄn abiertas todos los dĂ­as del año (incluidos festivos). PrecauciĂłn Las catacumbas permanecerĂĄn cerradas los domingos por la tarde desde finales de octubre hasta finales de marzo. Los horarios de visita son los siguientes: 9 – 13 y 15 – 18

Precios de Las Catacumbas de los Capuchinos

El precio de la entrada es de 3,00 €.

Reglas para la visita
Para preservar el estado de conservación de las momias y en cumplimiento de las prescripciones bioéticas, los visitantes tienen prohibido tomar fotografías, filmar, tocar los hallazgos.

El Patrimonio Bioantropológico Momificado se inserta en contextos religiosos como iglesias y criptas. Por tanto, se recomienda cuidar que los visitantes sigan normas elementales de conducta, evitando el uso de teléfonos móviles y el consumo de alimentos o bebidas. También estå prohibido mantener un tono de voz alto y dejar residuos.

http://www.catacombepalermo.it/

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo entre la vida y la muerte

La momificaciĂłn es una antigua tradiciĂłn que se ha hecho especialmente popular en Sicilia, y las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo son la mĂĄxima expresiĂłn de esta tradiciĂłn, por la cantidad de cuerpos que se conservan en su interior.

Este sorprendente y fascinante panorama da testimonio del desafĂ­o del hombre a la inmortalidad y de la fuerza de una solemne costumbre arraigada en Sicilia (como en todo el Mezzogiorno anterior a la unificaciĂłn) y, en particular, en la sociedad urbana de Palermo.

Momias expuestas en las Catacumbas de Palermo
Momias de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo

Los pasillos de la muerte de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo

Las momias se colocaron en diferentes pasillos segĂșn la profesiĂłn, el sexo y el estatus social. El grupo mĂĄs antiguo estĂĄ formado por el corredor de los frailes capuchinos, momificado con el hĂĄbito, tĂ­pico de su orden.

También estå el pasillo dedicado a los prelados, que guardan ricas vestimentas sacerdotales. El pasillo de las mujeres es encantador, vestidas con ropas bordadas y con bonetes ornamentales en la cabeza. En una capilla, conocida como la Capilla del Crucifijo, estån los cuerpos de jóvenes vírgenes.

En el pasillo de los hombres yacen figuras de la burguesĂ­a emergente de Palermo. En medio de este pasillo se puede ver el Ășltimo colador visible. EstĂĄ la capilla de los niños y el pasillo de las familias (que agrupa a las momias de una misma familia).

El pasillo de los profesionales contiene las momias de médicos, abogados, pintores, oficiales y soldados, entre ellos el pintor Velåsquez, los escultores Filippo Pennino y Lorenzo Marabitti y el cirujano Salvatore Manzella.

Que ver en el Interior de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo

La mayorĂ­a de las momias que veras en las Catacumbas de Palermo (unas 8.000 momias) son del siglo XIX. DespuĂ©s del embalsamamiento, los cadĂĄveres se colgaron por las paredes del cementerio vestidas con sus mejores vestimentas, que todavĂ­a usan con orgullo, como el oficial militar con un uniforme completo con sombrero de tricornio del siglo XVIII.

Aunque las galerĂ­as fueron excavadas en el siglo XVI y el primer hombre enterrado en estas catacumbas sera el 16 de octubre de 1599, el hermano Silvestro de Gubbio tendrĂĄ el honor de ser la primera momia de esta colecciĂłn. Los cuerpos y momias de esta gran cripta de Palermo estĂĄn agrupados segĂșn la profesiĂłn, el sexo y la edad. Cuando eran enterrados todos los cuerpos y momias tenĂ­an ojos de cristal pero los soldados americanos saquearon todos tras el desembarco en Sicilia durante la II Guerra Mundial.

Los tĂșneles dan una sensaciĂłn un poco espeluznante y la experiencia puede ser bastante emotiva; conviene mantener el silencio, respeto y cuidado por los antepasados. Esta visita puede ser inquietante para algunos. No estĂĄ permitido hacer fotos a las momias y cadĂĄveres de las catacumbas de Palermo y los visitantes deben tratar el lugar con respeto, manteniendo el ruido al mĂ­nimo. Los cuerpos y momias de esta gran cripta de Palermo estĂĄn agrupados segĂșn la profesiĂłn, el sexo y la edad.

Hileras de momias del convento de los Capuchinos de Palermo
Interior de las Catacumbas de ls Capuchinos de Palermo

Origenes de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo surgieron como lugar de enterramiento de los monjes del monasterio, y su desarrollo actual es en cierto modo fruto del azar.

Los frailes capuchinos se instalaron en Palermo, en la iglesia de Santa Maria della Pace, en 1534. HabĂ­an creado un cementerio en el que enterrar a sus hermanos cavando una fosa comĂșn que se abrĂ­a, como una cisterna, bajo el altar de Santa Ana. Los fallecidos fueron bajados a esta tumba/cisterna desde arriba, envueltos en una sĂĄbana.

Sin embargo, pronto la fosa/cisterna se hizo insuficiente y en 1597 los frailes decidieron construir un cementerio mås grande. Así que empezaron a excavar las Catacumbas (así se definía «cualquier cementerio subterråneo» en una Disposición Papal del 380 d.C.) detrås del altar mayor, se dice, aprovechando la existencia de antiguas cuevas. Después de dos años, el nuevo cementerio estaba listo.

Cuando los frailes trasladaron las reliquias de sus hermanos enterrados en la primera fosa al nuevo cementerio, se sorprendieron al ver que cuarenta y cinco cuerpos habĂ­an permanecido prĂĄcticamente intactos, momificados por supuesto.

Este hecho fue interpretado como una señal de benevolencia celestial, y los frailes decidieron no enterrar mås estos cuerpos, sino exponerlos de pie en nichos colocados alrededor de las paredes del primer corredor de las catacumbas.

El primer cuerpo que se depositĂł en el nuevo cementerio subterrĂĄneo fue el de Fray Silvestro da Gubbio, que todavĂ­a se exhibe con un cartel conmemorativo del acontecimiento (16 de octubre de 1599).

momia de silvestro da gubbio
Silvestro da Gubbio

Historia de Los Capuchinos de Palermo

El increĂ­ble descubrimiento de 45 cadĂĄveres momificados dio naturalmente cierta fama al monasterio y los frailes empezaron, poco a poco, a recibir un nĂșmero creciente de cadĂĄveres «seculares» hasta que, en 1783, decidieron conceder sepultura a todos los que pudieran pagar los gastos de embalsamamiento.

Así, las catacumbas capuchinas de Palermo se ampliaron y se crearon nuevos pasillos. Y lo que debía ser el cementerio «privado» de los frailes se convirtió en una especie de museo de la muerte.

Desde el siglo XVII hasta el XIX hubo miles de personas, sobre todo notables y personajes ilustres sicilianos, que decidieron confiar los cuerpos de sus difuntos a los frailes: a cambio de ricas donaciones, éstos y sus familiares podían permitirse el eficaz proceso de momificación natural que los frailes capuchinos con el tiempo perfeccionaron, y ser expuestos dentro del cementerio.

AdemĂĄs del deseo de preservar el cuerpo a toda costa incluso despuĂ©s de la muerte, los familiares del difunto no sĂłlo podĂ­an llorar la tumba de su ser querido, sino tambiĂ©n verlo, hablar con Ă©l, «visitarlo» como si aĂșn formara parte del mundo de los vivos.

El cementerio se cerró en 1880, salvo para recibir excepcionalmente dos cadåveres mås a principios del siglo XX: el primero, en 1911, fue el de Giovanni Paterniti, vicecónsul de los Estados Unidos; el segundo, en 1920, fue el de la pequeña Rosalía Lombardo, que murió a la tierna edad de dos años y que ahora se conoce como la «momia mås bella del mundo».

cabeza de momia de palermo
Cabeza de momia

La momia de Rosalia Lombardo, La Bella Durmiente

Al final del primer pasillo de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, en la capilla de Santa RosalĂ­a, entre dos ataĂșdes de cadĂĄveres de niñas, se encuentra el fĂ©retro increĂ­blemente bien conservado de la pequeña RosalĂ­a Lombardo, una niña de dos años que muriĂł en 1920, con la conmovedora apariencia de una niña dormida.

RosalĂ­a Lombardo, la «bella durmiente de Palermo», fue una de las Ășltimas personas a las que se les permitiĂł ser enterradas en el cementerio de los frailes capuchinos.

Rosalia Lombardo hija de una familia acomodada, que nació el 13 de Diciembre en Palermo y murio de neumonia el 6 de diciembre de 1920 y que fue embalsamada por el profesor Alfredo Salafia a petición del padre, a quien su desconsolado padre decidió confiårsela para que «viviera para siempre». El cuerpo de Rosalia Lombardo se conserva casi intacto, da una sensación extraña y se hace cómica e histriónica ver el continuo desfile de visitantes que siguen la ruta, para ver el estado y håbitos de los esqueletos.

Los resultados del mĂ©todo utilizado por el Dr. Salafia en la pequeña RosalĂ­a aĂșn son visibles hoy en dĂ­a: unas largas pestañas que perfilan sus ojos cerrados, un rostro regordete y colorido rodeado de mechones dorados y un lazo amarillo que sujeta su pelo hacen de la pequeña RosalĂ­a la momia mĂĄs bella del mundo.

Ahora la momia descansa en una caja de alta tecnologĂ­a saturada de nitrĂłgeno para evitar cualquier indicio de descomposiciĂłn.

Unos informes de 2009 descubrieron que para realizar el embalsamado utilizaron, los siguientes ingredientes:

  • formalina (para matar bacterias),
  • alcohol (que habrĂ­a contribuido a la deshidrataciĂłn) glicerina (por prevenir el secado excesivo), ĂĄcido salicĂ­lico (que habrĂ­a evitado el crecimiento de hongos)
  • sales de zinc (que confieren rigidez) en una especia de mezcla.

El cuerpo de la niña parece intacto, de hecho, se le realizo una radiografĂ­a donde se puede ver que la niña estĂĄ perfectamente intacta. Se aprecia claramente el hemisferio cerebral como el Ăłrgano hepĂĄtico. Esta tan sumamente cuidado que parece estar durmiendo, adquiriendo el apodo de La Bella Durmiente de Palermo. Y para acabar los fieles del Gattopardo podeis visitar el cementerio adyacente a las catacumbas de los capuchinos, donde estĂĄ enterrado el prĂ­ncipe de Lampedusa.

Y RECUERDA que desde 1599, el año del primer entierro, ningĂșn cadĂĄver se ha movido.  De Momento
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Momia de Rosalia Lombardo en el convento de los Capuchinos, la bella durmiente de Palermo
Rosalia Lombardo, «La bella Durmiente» de Palermo

Alfedro Salafia, El maestro del sueño eterno

La momia de RosalĂ­a Lombardo es el ejemplo mĂĄs increĂ­ble del trabajo de Alfredo Salafia, un famoso embalsamador palermitano que dedicĂł su vida a investigar y estudiar cĂłmo contrarrestar la muerte evitando que el tiempo deteriorara la forma y el aspecto de los muertos.

Salafia desarrolló un método de conservación de la materia orgånica basado en la inyección de productos químicos. El resultado fueron unas momias cuyo aspecto se conserva extraordinariamente bien incluso en la actualidad.
Se creía que la fórmula secreta basada en compuestos químicos se había perdido con la muerte de Salafia, unos años después de la preparación del cuerpo de la pequeña Rosalía Lombardo.

SĂłlo recientemente, el estudio de unas hojas manuscritas conservadas por los herederos por un joven antropĂłlogo siciliano, Dario Piombino-Mascali, ha sacado a la luz la fĂłrmula milagrosa que habĂ­a permitido a Salafia embalsamar cadĂĄveres ilustres.
Una Ășnica inyecciĂłn intravascular de formol, glicerina, sales de zinc, alcohol y ĂĄcido salicĂ­lico, a la que Salafia solĂ­a añadir un tratamiento de parafina disuelta en Ă©ter para mantener el aspecto vivo y redondeado del rostro.

Este método fue tan eficaz que el cuerpo de la pequeña Rosalía Lombardo, analizado recientemente con una måquina de rayos X muy sofisticada, todavía revela la presencia de todos sus órganos internos, en particular el cerebro, el hígado y los pulmones.

A lo largo de su vida, Salafia embalsamĂł mĂĄs de un centenar de cadĂĄveres, entre los que se encontraban personajes ilustres como el estadista Francesco Crispi, el cardenal Michelangelo Celesia, el senador Giacomo ArmĂČ, el etnĂłgrafo Giuseppe PitrĂš o el conde de Francavilla.
Y entre los que aĂșn se conservan en la cripta de los Capuchinos, ademĂĄs de la pequeña RosalĂ­a, su hermano Ernesto Salafia y el vicecĂłnsul Giovanni Paterniti.

Las Tecnicas de momificaciĂłn

Una momia es un cadĂĄver que se ha conservado despuĂ©s de la muerte para que no se descomponga. Un cuerpo que conserva parte de sus tejidos blandos, como la piel, el pelo o los mĂșsculos, se considera una momia y no un esqueleto. Esto puede ocurrir como un proceso natural, llamado momificaciĂłn natural, o como un proceso intencional, llamado momificaciĂłn artificial.

Los Hermanos menores capuchinos de Palermo, comenzaron a momificar y embalsamar los cuerpos de los nobles de la ciudad en 1533. La tradiciĂłn continuĂł durante siglos hasta que en 1920 se embalsamĂł el Ășltimo cuerpo (una niña de siete años llamada RosalĂ­a Lombardo), una de las momias mĂĄs famosa de las Catacombe dei Cappuccini.

Los procesos para la conservaciĂłn de los cuerpos son los siguientes:

  1. mantener el cadáver en una cueva de ambiente muy seco para que el cuerpo “sude” la humedad durante ochos meses.
  2. despues dejarlo secar al sol, dandole antes un baño de vinagre al aire libre hasta que la piel se acartone, dotando a las momias esos gestos de la cara y muecas grotescas y desencajadas.
Momia en Los capuchinos de Palermo

MomificaciĂłn Natural

La mayorĂ­a de los cadĂĄveres de las catacumbas de Palermo han sufrido un proceso de momificaciĂłn natural.
La momificación natural es un proceso de transformación del cuerpo basado en la deshidratación: al eliminar los fluidos presentes en los tejidos, se detiene el crecimiento bacteriano y, en consecuencia, también el proceso de putrefacción del cuerpo.
Y este es el proceso que los frailes capuchinos perfeccionaron tras el prodigioso hallazgo de cuarenta y cinco cadåveres pråcticamente intactos: tras la muerte, los frailes llevaban los cuerpos de los difuntos al «colador», donde se les extraían los órganos internos; en su lugar, se añadía paja u hojas de laurel para ayudar al proceso de deshidratación.

Durante casi un año, los cuerpos estuvieron encerrados en estas salas subterråneas de baja humedad, tumbados horizontalmente sobre estructuras especiales de drenaje, perdiendo lentamente el agua de sus tejidos y secåndose. A continuación, los cuerpos se colocaban al aire libre y se limpiaban con un poco de vinagre. A continuación se les vistió con sus mejores galas y se les colocó en el nicho que se les había reservado.
Al final, la piel adquiriĂł la consistencia del cuero y un color marrĂłn y el cuerpo se caracterizĂł por un peso reducido y una rigidez general.

Baños de Arsenico

Para hacer frente a las epidemias, se añadían baños de arsénico o de leche de cal en determinadas épocas. Los resultados fueron momias sorprendentemente intactas, incluso hoy en día. Este es el método utilizado para el cadåver de Antonio Prestigiacomo, que descansa de pie en un nicho con el rostro rojizo.

MomificaciĂłn Artificial

La momificación artificial también se conoce como embalsamamiento y se consigue mediante inyecciones de sustancias químicas.
En las catacumbas de Palermo, este proceso de conservación de los cuerpos sólo se utilizaba ocasionalmente. Un caso célebre es el de Rosalía Lombardo, una niña de dos años de Palermo que murió en 1920 y fue embalsamada por el doctor Alfredo Salafia. El resultado sigue siendo visible hoy en día: su rostro sereno, los rizos dorados que caen sobre su frente, su piel suave y relajada le dan una increíble sensación de vida, hasta el punto de ser considerada la «momia mås bella del mundo».

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Detalles

Telefono: 390916527389

Website: http://www.catacombepalermo.it/

Precio:

Precios de Las Catacumbas de los Capuchinos

El precio de la entrada es de 3,00 €.

Precio:

Horario de apertura de Las Catacumbas de los Capuchinos

Estån abiertas todos los días del año (incluidos festivos). 9 - 13 y 15 - 18

 

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